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martes, 4 de octubre de 2016

Entrega de premios Mojarritas de plata

Esta tarde a las 19.30 en el edificio Constitución de 1812 (antiguo Aulario de La Bomba) se hace entrega de la disintición Mojarritas de Plata 2016 en reconocimiento a la actividad cultural que tanto contribuyó a alentar Fernando Quiñones.
Además del comprometido cantautor Javier Ruibal, han sido seleccionados "Los Pimpis de Cai" y el café teatro "Pay Pay", uno de los hitos de la ruta Mediacion cultural y literaria en Cádiz, de la que hablé en la entrada sobre Rutas literarias.
No se lo pierdan.


lunes, 22 de agosto de 2016

Rutas literarias. Cádiz a duermevela y otras propuestas.

      Entre las experiencia de innovación docente que he llevdo a cabo este curso, una de las que está resultando má satisfactorias es la realización de rutas literarias con los alumnos de «Literatura española y Gestión cultural». Todas ellas debían contar con una presentación, una propuesta de lectura de textos para cada una de las etapas (6 ó 7), una galería de imágenes, un mapa y una bibliografía.
      Además, tuvimos la ocasión de experimentar con dos de ellas, entre las que «Cádiz a duermevela», un entrañable paseo por las canciones de corro, fue la más valorada por los propios alumnos. Otra que resultó igualmente aplaudida fue La molinera y el corregidor, para Arcos de la Frontera.
       Muy útil y atractiva la diseñada por dos alumnas Erasmus Mediacion cultural y literaria en Cádiz.
Para este curso, pondré en marcha rutas culturales con los estudiantes de  «Literatura, imagen y medios de comunicación».
Los alumnos de ruta, delante del Teatro Falla. Imagen del blog de Caroline Wackler

miércoles, 1 de junio de 2016

La contienda de los mosquitos. Bestiario

      A la disputa entre antiguos y modernos, en el ámbito literario, dedica Iriarte una curiosa fábula que tiene como protagonista al mosquito del vino.


Tomás de Iriarte. Fábulas literarias.

«La contienda de los mosquitos»

Imagen procedente de la edición de las Fábulas literarias ed. Calleja, 1893, en Biblioteca V. M. Cervantes

Es igualmente injusta la preocupación exclusiva a favor de la literatura antigua o a favor de la moderna    
Diabólica refriega, 
dentro de una bodega, 
se trabó entre infinitos 
bebedores mosquitos. 
(Pero extraño una cosa:
que el buen Villaviciosa 
no hiciese en su Mosquea 
mención de esta pelea). 
Era el caso que muchos, 
expertos y machuchos,
con tesón defendían 
que ya no se cogían 
aquellos vinos puros, 
generosos, maduros, 
gustosos y fragantes
que se cogían antes. 
En sentir de otros varios, 
a esta opinión contrarios, 
los vinos excelentes 
eran los más recientes,
y del opuesto bando 
se burlaban, culpando 
tales ponderaciones 
como declamaciones 
de apasionados jueces
amigos de vejeces. 
Al agudo zumbido 
de uno y otro partido 
se hundía la bodega, 
cuando héteme que llega
un anciano mosquito, 
catador muy perito, 
y dice, echando un taco: 
«¡Por vida del dios Baco!... 
—entre ellos ya se sabe
que es juramento grave—, 
donde yo estoy, ninguno 
dará más oportuno 
ni más fundado voto; 
cese ya el alboroto.
A fe de buen navarro, 
que en tonel, bota o jarro, 
barril, tinaja o cuba, 
el jugo de la uva 
difícilmente evita
mi cumplida visita; 
y en esto de catarle, 
distinguirle y juzgarle, 
puedo poner escuela 
de Jerez a Tudela, 
de Málaga a Peralta, 
de Canarias a Malta, 
de Oporto a Valdepeñas. 
Sabed, por estas señas, 
que es un gran desatino
pensar que todo vino 
que desde su cosecha 
cuenta larga la fecha, 
fue siempre aventajado. 
Con el tiempo ha ganado
en bondad, no lo niego; 
pero si él, desde luego, 
mal vino hubiera sido, 
ya se hubiera torcido; 
y al fin, también había, 
lo mismo que en el día, 
en los siglos pasados 
vinos avinagrados. 
Al contrario, yo pruebo 
a veces vino nuevo,
que apostarlas pudiera 
al mejor de otra era; 
y si muchos agostos 
pasan por ciertos mostos 
de los que hoy se reprueban,
puede ser que los beban 
por vinos exquisitos 
los futuros mosquitos. 
Basta ya de pendencia; 
y por final sentencia,
el mal vino condeno; 
le chupo cuando es bueno, 
y jamás averiguo 
si es moderno u antiguo». 
Mil doctos importunos
(por lo antiguo los unos, 
otros por lo moderno) 
sigan litigio eterno; 
mi texto favorito será
siempre el mosquito.

lunes, 30 de mayo de 2016

«Acontecimiento», de Javier Moreno

     La vida de un publicista culto y con éxito, tanto en su vida familiar como laboral, sufre un cortocircuito cuando su mujer le pide que se busque un amante, si quiere mantener su relación conyugal. Esta insólita propuesta tiene su paralelo en el encargo que le hace su jefe de alimentar el Facebook de un terrorista antisistema, Urdazi, que amenaza a políticos y empresarios.


     En un mundo donde todo se mide por la apariencia, y donde todo se quiere y se consume de manera urgente, el protagonista, acostumbrado a conocer y fomentar los deseos de la gente, acepta el encargo de su jefe sin cuestionarse demasiado la dimensión moral. Cuestión diferente es responder al reto de su mujer, pues no sabe hasta qué punto se trata de una trampa.
     A lo largo de la novela el lector acompaña durante toda la jornada al protagonista desde su casa al ginmasio y luego a la oficina para asistir luego a una fiesta nocturna donde tiene la oportunidad de flirtear con su distante compañera de trabajo. La novela se cierra con la vuelta al hogar, donde están la esposa y el hijo, sin que podamos asegurar si, después de haberse cuestionado la vida que lleva, algo ha cambiado para el protagonista después de esta vivencia.
    Las redes sociales, el whatsapp, y las tecnologías digitales condicionan ese periplo vital en el que no parece haber un resquicio de libertad ni siquiera para disfrutar de cualquier actividad que no sea pensada para ser compartida en la red, incluidos la cultura, el sexo o el amor.

lunes, 2 de mayo de 2016

María Manuela López de Ulloa y la prensa del XIX en Bergamo

     Muy gratificante la experiencia de este Seminario Internacional organizado por Carmen Servén, de la Universidad Autónoma de Madrid e Ivana Rota, de la Università degli Studi di Bergamo y Borja Rodríguez Gutiérrez, de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, que se celebró en la Universidad de Bérgamo hace ya algunas semanas.
     Espero que para los alumnos de máster fuera tan productiva como para los investigadores que nos dimos cita en dicho encuentro y ojalá pronto estén disponibles los resultados en su correspondiente publicación.
     Desde María Manuela López de Ulloa a Carmen de Burgos o Consuelo Bergés, las mujeres que han escrito en la prensa periódica entre 1800 y 1936 has sido de muy diversos talantes, ideologías y estilos. 
      En el caso de la manchega María Manuela, se trataba de ver cómo intervenía en la prensa, cómo hacía visible su opinión en esta emergente tribuna pública periodística una mujer que parecía haber surgido de la nada.
     La escritura de María Manuela, como tendré oportunidad de dar a conocer en un libro que se publicará próximamente, es breve pero intensa. En poco más de cinco años, entre 1810 y 1816 publicó algo más de medio centenar de obras de pequeño formato: representaciones, poemas, y sobre todo, artículos comunicados en la prensa periódica en la que, amparada en la retórica de la modestia, trató de impugnar y rebatir las ideas, argumentos y opiniones de periodistas masculinos, sin duda una osadía que le valió ser tachada de literata, como ha estudiado mi compañera Beatriz Sánchez Hita. Y sin embargo, a pesar de su carácter novel, de su supuesta escasa preparación intelectual, lo cierto es que María Manuela logra ser tenida en cuenta y alcanza a tener una presencia notable en algunas cabeceras periodísticas, tanto en Cádiz, como en Madrid.
     Su periodismo, aunque rudimentario en la forma, como es el que se practicaba en aquella época, acierta a exhibir bastante fuerza argumental y, sobre todo, ciertos conocimientos retóricos que serían impensables en la mayor parte de las mujeres coetáneas a esta escritora.

jueves, 21 de abril de 2016

Las comedias de José Sanz Pérez

Esta tarde se presenta en el Centro Cultural Reina Sofía un estudio y edición de algunas comedias del autor gaditano de quien he hablado con alguna frecuencia en este blog, al tratar sobre el género andaluz, José Sanz Pérez.
      El libro lo publica la Editorial UCA y su autora es nuestra compañera Teresa Bastardín Candón.
La cita a las 19.30.


sábado, 2 de abril de 2016

Enrique Gil y Carrasco y la cultura visual del Romanticismo

   
Panorámica de las Médulas. MCC.
     Con motivo del 70 aniversario de su muerte, acaban de publicarse las Actas del Congreso celebrado el pasado mes de julio en el Bierzo, en el marco del Año Romántico, para rescatar la figura de Enrique Gil y Carrasco.
     En unas jornadas que fueron muy enriquecedoras tuve la oportunidad de ofrecer un análisis sobre la cultura visual que se atisba en su producción en prosa. Este estudio forma parte del proyecto en que pretendo abordar de qué manera incide el cambio del régimen escópico o visual en la mirada literaria de los escritores románticos y que, para el caso de Enrique Gil puede resumirse así:
     La cultura visual de Enrique Gil está dominada por la de los grandes pintores a los que admiraba y hemos visto citar —Goya, Murillo, Durero, Rafael…—; pero su imaginario no debe menos a su experiencia lectora —Ossian, Dante, Espronceda y tantos otros. Como pintor del paisaje y como retratista —también como caminante o viajero que se deleita en la contemplación de la naturaleza—, Gil se nos aparece como gran descubridor de paisajes y personajes pintorescos, de insospechadas perspectivas y de imágenes vistas unas veces por experiencia propia o ajena, atisbadas otras en la semi–vigilia, e intuidas tal vez algunas entre las brumas del sueño o inspiradas por la imaginación. A esta cultura icónica más tradicional, se suma la experiencia provista por los dispositivos visuales que empiezan a conocerse en España en la década de los treinta.
    Efectivamente, aunque no son muchas las ocasiones en las que Gil y Carrasco menciona explícitamente al panorama y, sobre todo, al diorama, que solo aparece en unas impresiones viajeras de sus últimos años, es evidente que su mirada está condicionada también por el modo en que descubren la realidad estos nuevos dispositivos ópticos. De hecho, en ocasiones se utiliza para proyectar una imagen, próxima a la ensoñación fantasmagórica, de que no me he podido ocupar. El panorama, pantalla visual de la experiencia vital, puede convertirse en moderna rueda de la fortuna, que gira ahora alargándose en el horizonte temporal. En otros casos, favorece una especie de unión mística con el paisaje sobre el que extiende su mirada. Con no menos frecuencia, el panorama descubre un enclave urbano dominado por la experiencia religiosa, pues, como había enseñado Chateuabriand, el cristianismo permitía disfrutar de una experiencia renovada (Gil: 1978: 230, 260). Respecto de otros dispositivos como el diorama su mención explícita es excepcional, pero no así los cambios de luz del atardecer, y la llegada del ocaso, los fundidos y metamorfosis visuales, teñidos todos de similar vivencia mística.
     De cualquier modo, las ilusiones ópticas reconcilian a Enrique Gil con esa imagen de la ciudad, al descubrirle el horizonte de la naturaleza y de paz que aún pervive en sus márgenes y que puede devolver al hombre el sentido perdido, tanto como le hacen vislumbrar el misterio de una naturaleza contemplada de forma casi panteísta y en la que, como señala Beatriz, «dondequiera encontraréis a Dios llenando la inmensidad con su presencia».
     Si Enrique Gil perdió la fe, es evidente que, desde el principio de su carrera literaria, trató de recuperar un espacio místico de reencuentro con la divinidad a través de la naturaleza y la creación artística.  En todo caso, la inspiración, la experiencia personal, tanto como el acertado uso de los recursos literarios y pictóricos, así como el conocimiento y disfrute de las entonces emergentes tecnologías ópticas —y sus espectáculos derivados—, contribuyen a lograr una obra única que permite disfrutar de una narrativa rica y llena de matices, firmemente anclada en el placer estético tanto literario como visual.
  El trabajo completo puede descargarse aquí.