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sábado, 26 de septiembre de 2015

Fauna política

Cada año, cuando comienzo el curso, procuro plantearme alguna idea nueva que sirva de leit-motiv para estos «Trasteos hipertextuales». En esta ocasión, a raiz de una serie de trabajos de investigación, y el comentario de un colega, me he planteado la posibilidad de convertir parte de este blog en una serie de animalario alegórico, una especie de bestiario, con particular atención a su implicación política.
      La sátira, la caricatura política, ha optado con mucha frecuenta por la metáfora degradadora bien de tipo cosificador, bien de suerte animalizadora. De eso sabía mucho, entre otros ilustres escritores Bartolomé José Gallardo que, desde su periódico la Abeja española —metafórico ya en el título—, trataba de aguijonear a los reticentes al cambio político, los inmovilistas o reaccionarios que se resistían a abandonar el sistema del Antiguo Régimen que tantos privilegios les otrogaba. No es, desde luego, una idea original, pues la Revolución francesa sirvió de escuela también para la caricatura política. Y en España, Goya se inspiró en las fábulas de Samaniego para sus caricaturas políticas.



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       Esta línea de investigación, sobre la que seguiré hablando en futuras entradas, se ha visto actualizada recientemente con motivo de la campaña que culminará mañana con celebración de las elecciones catalanas; si bien es cierto que algunos políticos han sustituido la metáfora animalizadora por otro tipo de alegoría ficcional, relacionada con el lenguaje convencional empleado en las películas de indios y vaqueros. Un lenguaje, por cierto, en el que los indios también utilizan con frecuencia las metáforas animalizadoras, aunque no con intención degradadora.

lunes, 27 de enero de 2014

Sueños en Santo Tomás de Aquino

En la Universidad de Cádiz celebramos por adelantado la festividad de Santo Tomás de Aquino y así pude asistir al acto de investidura de nuevos doctores de los que Jesús y Paco son compañeros del Grupo de Investigación de Estudios del Siglo XVIII, de la UCA. Sobre la tesis de Paco Cuevas se ha escrito y se seguirá escribiendo bastante, por su tema -el cervantismo, que también ha sido objeto de alguna entrada en este blog- y la extension y alcance de la ingente documentación que aporta. En cuanto a la de Jesús Martínez Baro, pronto verá la luz una primera entrega que editará el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza; se trata de su estudio sobre la modalidad del sueño literario y su práctica entre 1808 y 1814. 
         La verdad es que la idea de hacer esta entrada surgió del propio acto académico, pues en varios ocasiones se mencionó la actividad onírica, el estado de dormición o del despertar, aunque en un contexto lógicamente diferente al de los sueños objeto de la tesis doctoral de Jesús. Efectivamente, los sueños literarios que se publican en aquellas fechas son sueños eminentemente patrióticos y políticos, que continúan la tradición de los Sueños de Quevedo o Torres Villarroel -por no remontarnos ahora a la tradición clásica de Luciano y otros- pero actualizándolos y adaptándolos a la coyuntura bélica y política de la España de la Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz. Sueños que podrían continuar escribiéndose hoy, aliviados, eso sí, de la retórica y la carga alegórica, pero seguramente con las mismas dosis de sátira y caricatura.

Thomas Rowlandson (1756-1827), The Doctor's Dream (ca. 1810)