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martes, 4 de marzo de 2014

Vida bribona, soneto de Torres Villarroel

La vida de Diego Torres no fue precisamente fácil, como se cuenta en este soneto, que como decía en la entrada anterior, está tejido con materiales similares a los de Cuenta los pasos de la vida:

Vida bribona

En una cuna pobre fui metido, 
entre bayetas burdas mal fajado, 
donde salí robusto y bien templado 
y el rústico pellejo muy curtido. 
A la naturaleza le he debido 
más que el Señor, el Rico y Potentado, 
pues le hizo sin sosiego delicado 
y a mí con desahogo bien fornido. 
Él se cubre de seda que no abriga, 
yo resisto con lana la inclemencia, 
él por comer se asusta y se fatiga. 
Yo soy feliz si halago a mi conciencia, 
pues lleno a todas horas la barriga 
fiado de que hay Dios y Providencia.

Por eso, Torres, hijo de un humilde librero salmantino, necesitó buscar amparo en mecenas como la condesa de los Arcos, que lo acogió durante su estancia madrileña, al tiempo que publicaba sus famosos almanaques, pero Torres se vio pronto obligado a abandonar la Corte y regresar a Salamanca, donde publicaría su famosa autobiografía. Su obra, como la de otros escritores del XVIII, no permanecería ajena a la presión de la Inquisición.

martes, 25 de febrero de 2014

Cuenta los pasos de la vida, soneto de Diego Torres Villarroel

Por alguna razón, siempre me ha conmovido este soneto de Diego de Torres Villarroel, a pesar de lo ajena que pueda resultarme su visión desengañada. Un desengaño producido por la creencia, muy en la línea de otros sonetos de Quevedo, de que la vida terrenal es un tránsito efímero e incierto, que apenas nos da la bienvenida para despedirnos casi sin darnos cuenta.
La desesperanza parece ser la única realidad del hombre, que admite la fúnebre ley severa a que lo ha condenado una culpa ajena. En medio, solo oscuridad y dolor y un ascético regodearse en la podredumbre escatológica, en la degradación material y vital.
Cuenta los pasos de la vida.

De asquerosa materia fui formado,
en grillos de una culpa concebido,
condenado a morir sin ser nacido,
pues estoy no nacido y ya enterrrado.
   De la estrechez obscura libertado
salgo informe terrón no conocido, 
pues sólo de que aliento es un gemido
melancólico informe de mi estado.
  Los ojos abro, y miro lo primero
que es la esfera también cárcel oscura;
sé que se ha de llegar el fin postrero.
Pues ¿adónde me guía mi locura,
si del ser al morir soy prisionero,
en el vientre, en el mundo y sepultura?

 Y sin embargo, cuántos matices, cuántos encierra su vida y su obra, como puedes descubrir en la página que le dedica la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de donde proceden ambas imágenes:
BVMC
Muy diferentes son por cierto otros poemas como el que dejaré para la entrada siguiente que, tejido con semejantes mimbres, se envuelve con la agudeza cómica.