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jueves, 27 de diciembre de 2012

Autos de Navidad de «La Tía Norica»

          Antes de tener la ocasión de acudir a ver personalmente una representación de los autos de Navidad de la Tía Norica de Cádiz, había leído las impresiones que recogía José María León y Domínguez en sus Recuerdos gaditanos (1897). Rememoraba el autor cómo la amenaza de dejar de ir a ver aquellas funciones eran frecuentes como modo de contener las travesuras infantiles.

Diario de Cádiz
          Según Desiré Ortega, en 1815 en la gaditana calle Compañía se construyó el «Teatro de la Libertad» donde se exhibían estas «figuras corpóreas» que fueron adquiriendo mayor fama cada vez. 
          En todo caso, el Diario Mercantil de Cádiz, anuncia desde 1824 la representación de un Nacimiento, con «figuras móviles», que concluían con varios pasos del Testamento de la Tía Norica y una danza de negros. Curioso, por demás, en el anuncio, el precio de las localidades:


           Para diciembre de 1865 el Almanaque de la Publicidad, adelantaba como novedad la celebración de la feria de Cádiz, la «exhibición de esperpentos» en los teatros y la reapertura de dicho teatrillo de la tía Norica en la sala de la calle citada, que fue derribada en 1870.
           En fin, una oportunidad de contemplar este tradicional espectáculo en el recuperado Teatro Cómico, aunque debe tenerse cuidado con los niños pequeños, pues aún recuerdo el susto de la mía cuando, con apenas  un par de años, aparecía el Diablo dejando oír su potente voz.  
           Si no, siempre queda acudir al Museo de Cádiz a contemplar los primitivos títeres.

martes, 22 de noviembre de 2011

El «Quijote» y «quijotismo» en la prensa del Setecientos (I). El Amigo del Público

Como señala Aguilar Piñal, el siglo XVIII es el gran siglo del Quijote y, aunque popularmente se entiende como un libro básicamente cómico, además de su estima como obra paródica, de su carácter de como sátira de los libros de caballería, también suele apreciarse la novela cervantina como utopía social. Don Quijote como vengador los abusos cometidos contra los más débiles.

El abogado Juan Antonio Aragonés, en el «Discurso Tercero» de su periódico El Amigo del Público (1763) se distancia de la lucha que mantiene muchos eruditos y críticos contra el teatro que más gozaba del favor popular y así denuncia:  

«A este Cavallero andante [Don Quijote] estan empeñados muchos en imitarle à pie quieto, pues veo, que se las tienen tiessas con los muertos, riñen à cuerpo descubierto con las Comedias, y luchas acerrrimmamente desde su quarto con los Toros; y no se passarà mucho, sin que peguen tambien con los Tyteres, pues han dado en la quimera, que nos han de privar en un todo nuestras diversiones, sin hacerse cargo, que un Pueblo Apoderado de la ociosidad, puede con su cavilacion ocasionar gravissimos disturvios, y causar los daños, que se han experimentado varias veces: no se puede negar, sin dexarse llevar de la passion, que nuestras Comedias tienen sus defectos; pero tambien debemos confessar, que con ellos se consigue el un fin de los dos, para que se establecieron.»